Estoy saliendo de un acontecimiento importante para la vida de mi congregación, el XVII Capítulo general, y entro de lleno en este otro acontecimiento de un Congreso que verdaderamente EMOCIONA…

Tengo reciente la comunicación que nos hizo una hermana indígena de la Huasteca. Nos transmitía un mensaje sencillo pero digno de ser escuchado.  Podemos encontrar aún en el mundo un proyecto de humanidad diferente: los pueblos originarios.

Estos pueblos han recorrido cientos de años enriqueciendo y cuidando el mundo que hoy tenemos. Seguramente su secreto ha sido CREAR Y SOSTENER UNA COMUNIDAD que mantiene el contacto con sus raíces, que teje relaciones cotidianas y que cuida la comunicación entre todos sus miembros y con los otros pueblos, de diversos modos, no sólo a través de las palabras.

Imagen tomada de http://www.pixabay.com

Ellos se comparan con una casa que los cobija, sostenida por seis horcones: el territorio – el trabajo común – las asambleas – la autoridad – la fiesta – la lengua.

Hasta aquí la inspiración… A partir de aquí lo que quisiera compartir el 16 de noviembre…

Quiero creer que, con todo nuestro empeño de comunicación en las instituciones escolares, estamos construyendo un proyecto de humanidad diferente. 

El territorio ya no se localiza en un espacio concreto. Nuestras instituciones son multiculturales, y en cada lugar se enriquece y se recrea el carisma educativo que nos caracteriza. La tierra común es la identidad corporativa que se ha ido transmitiendo y recreando de generación en generación, con nuevos lenguajes y relecturas. En nuestros orígenes, la mayoría, hemos tenido a hombres o mujeres apasionados por una Buena Noticia que les cambió la vida y por eso se convirtieron en genios de la comunicación. Y con pocos medios nos han trasmitido historias apasionantes.

El trabajo común, me inspira para soñar con una comunicación en red, que se apoya y complementa. Los comunicadores no se desdicen ni se restan fuerzas unos a otros, tampoco compiten ni hablan solos. La misma red genera novedad en contenidos y modos, genialidad entrelazada que multiplica esfuerzos…

Las asambleas son esos espacios de diálogo y encuentro, cara a cara, que debemos seguir buscando, aunque avancemos en otro tipo de comunicaciones. Nuestro mensaje, con esa carga humanizadora y liberadora que lleva, no puede dejar de expresar a una persona que es digna de nuestro tiempo y nuestra presencia entera. Ningún medio puede suplir el encuentro directo e interpersonal.

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La autoridad. Alguien ha de hacer el servicio de velar o cuidar para que todos los modos de comunicación empleados por la institución vayan en la dirección del proyecto común que nos da sentido, que nos hace vivir y ser la institución que somos. No da igual el mensaje ni la forma, como no es indiferente el silencio, la contradicción o la inautenticidad en lo que comunicamos…

La fiesta. Toda comunidad, toda cultura, toda institución que tiene una buena historia que compartir se pone en camino porque tiene algo que le alegra el corazón y que le hace profundizar en el sentido y los valores que le dan identidad. Celebrar es comunicar. Despertar emociones, atraer, seducir, convocar en torno a lo que nos hace vibrar. ¡Somos comunicadores de la alegría del Evangelio! 

La lengua nos identifica, nos conecta, crea identidad, por un lado, y por otro nos reta a conectar con quienes tienen otros lenguajes, códigos, modos de ver y de pensar…Las inmensas posibilidades de la comunicación hoy están dirigidas a una multiplicidad grande de receptores. El concepto de “misión” como ir al encuentro de otros, adquiere un significado propio, espectacular…

Hoy vivimos un tiempo privilegiado para que sea posible la interconexión que genera Familia humana.

Seguiremos hablando de los retos que estos horcones pueden sugerirnos a quienes, apasionados por la educación, nos sentimos comprometidos en la construcción conjunta de una humanidad nueva sostenida en la comunicación que cobija y potencia la vida que fluye de nuestras instituciones educativas.   No todo serán luces… también tengo preguntas…¡Nos necesitamos todos!

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Asunción Codes

Coordinadora general de la Compañía de Santa Teresa de Jesús y ponente en el XIV Congreso de EC “Emociona. Comunicación y Educación”

 

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