Al inicio del tercer milenio la mayoría de los dirigentes mundiales se comprometieron en las Naciones Unidas a luchar contra la pobreza, el hambre, la enfermedad, el analfabetismo, la degradación del medio ambiente y la discriminación contra la mujer firmando la conocida Declaración de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), poniendo como fecha 2015. Aunque los esfuerzos han sido muchos, y el desarrollo de la ciencia y la técnica lo hubiese hecho posible, la meta no se alcanzó.

Como la esperanza es lo último que se pierde, la ONU ha marcado un nuevo horizonte: La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible (ODS), instando a los países a iniciar esfuerzos para lograr 17 Objetivos a lo largo de estos siguientes 15 años.

Manos Unidas, una ONG de la Iglesia Católica, trabaja desde hace más de medio siglo, en la concienciación y el desarrollo de proyectos para conseguir el cumplimiento de estos objetivos. Este año, en su conocida Campaña Contra el Hambre (58ª edición), vuelve a afrontar el primero de los ODM, que en su nueva formulación se ha convertido en el segundo: poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible.

Un tercio de nuestros alimentos acaba en la basura. Mientras, 800 millones de personas siguen pasando hambre en el mundo. Manos Unidas nació como Campaña contra el Hambre para dar respuesta a una llamada de la Comunidad Internacional a unir esfuerzos y acabar con esa lacra en el mundo. Sesenta años después asistimos a lo que San Juan Pablo II denominó “la paradoja de la abundancia”: a pesar de que se produce lo suficiente para alimentar a casi el doble de la población mundial actual, sigue habiendo 800 millones de personas a las que se niega el derecho fundamental a alimentarse.

El lema escogido, “El mundo no necesita más comida. Necesita más gente comprometida”, nos invita a una reflexión profunda sobre los hábitos cotidianos y a una conversión de nuestras costumbres, que lleve a un cambio posible. Una sola persona no puede cambiar el mundo, pero muchas haciendo lo mismo, sí.

Aprovechemos estos meses de campaña para concienciar a nuestros alumnos en este sentido, y ayudarles a ser, en la medida de sus posibilidades, personas comprometidas con el cambio ecosocial.

 

Materiales educativos de Manos Unidas.

Mercedes Méndez
@memesira

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