Una de las preguntas trascendentes del ser humano tiene que ver con darle respuesta al “¿Quién soy yo?” y una de las necesidades básicas que tenemos, según Maslow, es la de la pertenencia; es decir, la de sentir que formamos parte de un grupo y que somos aceptados por los demás. Cuando la pertenencia se consigue, está demostrado que estamos mucho más motivados en aquello que queramos emprender.

Partiendo de estas dos ideas que nos parecían muy interesantes, decidimos crear una historia llamada “Yo Soy de la Concertada”. En mi tierra, Valencia, la gente dice cosas como “Yo soy fallero”, los niños aclaman desde pequeños “Yo soy del Madrid, Barça, del Atleti, del Levante, del Valencia, del Hércules y del Villarreal…”(por aquello de tirar para casa) y no hemos escuchado a nadie decir “yo soy de la concertada” hasta hace solo unas semanas. ¿Por qué ocurre esto? Todo el mundo habla de la escuela concertada: los que la defienden, aquellos que la critican… Sin embargo, sentí la necesidad de que defendiéramos nuestros colores porque la pertenencia la necesitamos todos y se hace necesaria para motivarnos.

Pero, ¿quién es de la concertada? ¿Solo el docente, el padre o madre de un alumno que estudia en la concertada y los estudiantes de nuestras aulas? No. “YoSoydelaConcertada” aglutina al señor mayor que tiene unos nietos que estudian en la concertada, a la señora que cree que la concertada es un derecho constitucional, al médico que se formó en una escuela concertada, al obrero que recuerda su antiguo colegio… Se puede ser de la concertada en una cafetería, en un taller mecánico, en una farmacia o dentro de un colegio. Pronunciar “Yo soy de la concertada” puede ensanchar al ser humano y nos permite crear equipo. Quería demostrar que la calle también pronuncia las palabras mágicas:


De alguna manera, #YoSoydelaConcertada, se convertía en nuestra campaña de comunicación interna y externa. Había llegado el momento de que los que forman parte de la escuela concertada fueran capaces de pronunciar esas palabras sin sentir vergüenza y que entendieran que decirlas es una manera más de alzar una bandera en favor de la libertad y de la pluralidad educativa. Aquellos que defienden el Yo Soy de la Concertada están abiertos al diálogo y extienden su mano para cooperar con los gobernantes pero son capaces de poner límites cuando alguien se excede en sus decisiones, cuando los derechos se ven recortados o cuando se pone entre las cuerdas a la labor y gestión de la escuela concertada. Y eso es lo que quisimos reflejar en el cartel:

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Ahora “Yo Soy de la Concertada” tiene forma de pulsera y todo el mundo puede llevarla. De color naranja que es el color de nuestras Escuelas Católicas a nivel nacional y el naranja que tanto se asocia a la Comunidad Valenciana. Se puede tender la mano al diálogo y mostrar la pulsera que nos une.

img_1753La Comunidad Valenciana es una de las protagonistas del vapuleo constante que está sufriendo la escuela concertada. Por eso, si tenemos clara nuestra defensa de la misma, permanecemos unidos y sentimos que pertenecemos a la misma seremos muchos en todos los actos emblemáticos que desde ya empezarán a formar parte de esta campaña que está activa y que no debe desaparecer jamás.

¡Ah! Se me olvidaba presentarme… Te lo cuento en el vídeo

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